Cómo gestionar la ansiedad en el día a día

mujer sentada en el suelo mostrando ansiedad en casa

Gestionar la ansiedad en el día a día puede resultar complicado cuando las preocupaciones y el estrés interfieren en tu bienestar emocional

La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante situaciones de estrés, incertidumbre o amenaza. Sin embargo, cuando se mantiene en el tiempo o interfiere en la vida cotidiana, puede convertirse en una fuente importante de malestar emocional, como explican organismos de referencia como la Organización Mundial de la Salud. Comprender qué nos ocurre y cómo afrontarlo es el primer paso para recuperar el equilibrio.

Desde la terapia psicológica, y especialmente desde un enfoque sistémico, entendemos la ansiedad no solo como un síntoma individual, sino como una señal que se relaciona con nuestro contexto, nuestras relaciones y la forma en que afrontamos las demandas del entorno.


Qué es la ansiedad y por qué aparece

La ansiedad cumple una función adaptativa: nos prepara para reaccionar ante posibles peligros. El problema surge cuando esta respuesta se activa de forma constante, incluso en situaciones que no representan una amenaza real.

Algunas causas frecuentes de la ansiedad son:

  • Exceso de exigencia personal
  • Dificultades en las relaciones
  • Cambios vitales importantes
  • Estrés laboral o familiar
  • Falta de descanso o autocuidado

Desde una mirada sistémica, la ansiedad puede estar vinculada a dinámicas relacionales, expectativas externas o roles que asumimos sin cuestionarlos.


Cómo se manifiesta la ansiedad

La ansiedad puede expresarse de diferentes maneras, tanto a nivel físico como emocional y conductual. Algunos síntomas habituales son:

  • Sensación de nerviosismo o inquietud constante
  • Pensamientos repetitivos o anticipatorios
  • Dificultad para concentrarse
  • Tensión muscular, palpitaciones o problemas de sueño
  • Irritabilidad o sensación de desbordamiento emocional

Cada persona vive la ansiedad de forma distinta, y por eso es importante evitar comparaciones y atender a la experiencia individual.


Estrategias para gestionar la ansiedad en el día a día

Aunque en algunos casos es necesario un acompañamiento profesional, existen pequeñas acciones cotidianas que pueden ayudar a reducir la intensidad de la ansiedad.

1. Escuchar las señales del cuerpo

La ansiedad suele manifestarse primero a nivel físico. Aprender a reconocer estas señales permite intervenir antes de que el malestar aumente.

2. Regular el ritmo diario

Revisar el nivel de exigencia, los horarios y el descanso es clave. La ansiedad muchas veces aparece cuando vivimos de forma acelerada o desconectada de nuestras necesidades.

3. Cuidar el diálogo interno

Los pensamientos anticipatorios o autocríticos alimentan la ansiedad. Identificarlos y cuestionarlos ayuda a reducir su impacto.

4. Apoyarse en el entorno

Hablar de lo que nos ocurre con personas de confianza puede aliviar la carga emocional y ofrecer nuevas perspectivas.


El papel de la terapia psicológica

Cuando la ansiedad persiste o limita la calidad de vida, la terapia psicológica ofrece un espacio seguro para comprender qué está ocurriendo y cómo afrontarlo.

Desde la terapia sistémica, el trabajo no se centra únicamente en el síntoma, sino en las relaciones, los contextos y las dinámicas que pueden estar manteniendo el malestar. El objetivo es acompañar a la persona en un proceso de cambio que favorezca una mayor comprensión de sí misma y de su entorno.

Si sientes que la ansiedad está afectando a tu bienestar, el acompañamiento profesional puede ayudarte a encontrar mayor claridad, equilibrio y recursos para afrontar el día a día.

¿Necesitas ayuda profesional?


Si te identificas con lo que has leído y sientes que la ansiedad está interfiriendo en tu vida, puedes consultar más información sobre el acompañamiento psicológico en la sección de terapia individual.

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